RESEÑA: Pasar de las Luces | Mint Field

Reseñas

Las bandas y artistas que integran una gran saturación en las guitarras  a través de los pedales suelen tener un sonido agresivo y acelerado, o por lo contrario son bandas que deben escucharse con paciencia, a veces dando pie a una progresión lenta y atmosférica, sin contar lo digerible o compleja que pueda ser su música. Mint Field ahonda en estos estilos desde su formación. En su más reciente álbum, Pasar de las Luces, la banda voltea más hacia una construcción lenta y atmosférica a través del fuzz y reverb.

En términos de complejidad este lanzamiento entra liviano en los oídos sensibles; es digerible y tiene el soporte necesario para mantenerlo interesante. Cuando la agrupación de Estrella Sánchez y Amor Amezcua estrenó el video para Ojos En El Carro, me dejaron con la intriga del sonido que tendría el material completo, sobre todo después ver algunas sesiones en vivo y escuchar un primer EP de gran intensidad. Aun así, existen ‘peros’ que no me dejaron del todo satisfecho con este disco; después de escucharlo un par de veces empecé a sentirlo flojo en algunas partes. Hay canciones que pasan desapercibidas en el álbum, otras hubieran podido durar menos.

El álbum abre con El Parque Parecía No Tener Fin, con ritmos suaves que crecen poco a poco, manteniendo la ligereza en todo momento. Esta ligereza es una constante en el material, y uno de los problemas que tuve con ello es que hay puntos en los que se vuelve adormecedor por no tener una dirección clara. En Ojos En El Carro la banda logró incorporar progresión en los instrumentos suaves y reverberantes, al igual que en la primera pieza; lo mismo sentí en otras canciones como ‘Ciudad Satélite’ y ‘Nada Es Estático y Evoluciona’, en cambio, las canciones como Viceversa o Nostalgia se vuelven algo tediosas usando la misma fórmula.

Al llegar a Temporada de Jacarandas aparece la influencia del kraut; esta fue una de las pistas que más me gustaron en su entrada. Los sintetizadores oscuros y densos le dan cuerpo a la canción, acompañándose de la voz palpitante de Estrella. Quiero Otoño de Nuevo le sigue con un ritmo movido y placentero; Cambios Del Pasar también le suma intensidad al álbum y deja ver algo de atrevimiento con un sonido más sucio, parecido al ruido de My Bloody Valentine. Sería interesante ver a dónde llevaría el sonido de estas pistas a la agrupación, experimentando con un poco más de volumen y sintetizadores.

Otra cosa que con el tiempo podría volverse una de las grandes virtudes de la banda es la voz, que siempre se desenvuelve con fineza. Pocas/os artistas en México intentan cantar como Estrella lo hace, recordando a Elizabeth Fraser de Cocteau Twins. Aún con esto, la voz no logra conectar por completo para hacer de canciones como Viceversa, Nostalgia o Boötes Void algo realmente estremecedor; estos temas pasan de cierta forma desapercibidos, principalmente porque no aportan algo distinto a las canciones del inicio.

Club De Chicas entra con fuerza y agilidad, la pista frena después de haber llegado a un clímax y cambia el ritmo por completo. Para Gali es otra pista que llena fácilmente los oídos, la canción abre con tintes de post-punk y una voz seductora; ahí la banda demuestra un perfecto equilibrio en la instrumentación.

En el cierre Párpados Morados entra con sutileza, envolviendo el lanzamiento en la suavidad que la banda no alcanza a monopolizar en la mitad del disco; los bajeos marcados, y el desarrollo de menos a más en la voz y en las cuerdas agrandan la pista, hasta terminar en un ruido inmenso.

Pasar de las Luces es un material que sabe plasmar lo etéreo de la música en géneros que coquetean con el shoegaze. Sin tener la consistencia que esperaba, Mint Field sigue siendo para mí una de las propuestas más interesantes del género. Además de tener una fina producción, la banda tiene un gran potencial y la cadencia necesaria para seguir haciendo música atractiva.

 

Por Enrique Becerra

RESEÑA: Moonatic | Another Sky

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El milenio en el que vivimos ha sido escenario de mutaciones considerables en los sub-géneros del rock. Desde la década pasada comenzó a popularizarse un rock más orquestal; el folk y la psicodelia que conocíamos se vertieron en un balde para producir piezas suntuosas, que experimentan a detalle con las formas y texturas de cada género.

Este es el caso de Moonatic, quienes nos acercan a su primer álbum, Another Sky. Después de haber leído algunos comentarios sobre esta banda, me sentí casi obligado a corroborar lo que varios presentaban como una joya. La banda mexiquense es, al igual que varia/os de sus contemporánea/os, una propuesta que invita a ponerse los audífonos y escucharla acostada/o, con los ojos cerrados. El material mezcla instrumentos de viento, percusiones y cuerdas con una delicadeza infalible; además de incluir vocales graves y una experimentación sutil que le da gran profundidad al disco. Aunque éste fue lanzado como un sólo track, tiene algunos cortes que distinguen cada pieza.

En los primeros segundos del disco se perciben rasgos de post-rock, pero conforme avanza, revela la complejidad y progresión de otros géneros. El álbum no tarda en el primer corte, de aproximadamente 5 minutos y medio, para mostrar los finos arreglos y cambios melódicos que acompañarán al resto del disco. El mismo sentimiento que se produce al estar por primera vez ante un paisaje imponente, o al entrar en una edificación antigua, con techos altos y columnas estilizadas, se podría trasladar a la música de Moonatic. 

Moonatic

Las trompetas en este disco lo vuelven más cautivante, en conjunto con los teclados; logrando pasajes que erizan la piel. Esta cohesión tan bien definida, parece tener un mayor potencial escondido; no creo que Another Sky quede a deber en términos de composición, pero sí creo que con una mayor producción la banda terminaría por explotar la genialidad de sus canciones. En cada uno de los temas/cortes del álbum, hay cambios frecuentes que los hacen más fluidos e interesantes.

Después de algunos fragmentos de  gran seducción, el álbum se aviva con algunos riffs, como lo es alrededor del minuto 24; estas partes se cortan con elegancia,  cambiando a los ritmos y melodías más suaves. La pieza del minuto 40 nuevamente inicia con una instrumentación entrañable, hasta que se abre el paso para la entrada de las voces graves, y aquí es donde no todo es maravilloso. La voz en la mayoría de los temas guarda discreción, y el tono utilizado acompaña a la perfección a los instrumentos; aun así, nunca termina por ser igual de palpitante que el resto de la musicalización, especialmente en el último tema. A pesar de las partes llanas en la voz, la banda sabe cómo regalarnos pasajes intensos, y repartir la energía de su música con inteligencia.

Another Sky no es el tipo de álbum que aparece cada semana, cada mes, o incluso cada año en cualquier medio de música independiente en México. Es, en definitiva, un gran trabajo que podría estimular los sentidos de cualquier persona que se adentre en su música. Con tintes de artistas como Grizzly Bear, Father John Misty, Alt-J, e incluso algo de Frusciante; creo que Moonatic se eleva en un buen viaje con este nuevo disco.

 

Por Enrique Becerra

RESEÑA: Awful Traffic | El Viento Predice el Futuro

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Awful traffic

    Las grandes ciudades brindan una inmensa fuente de inspiración para cualquier artista, esta es una de las formas en las que se mantienen a la vanguardia en las artes. Lo que resulta realmente extraño es encontrar bandas con una amplia variedad de sonidos en un lugar tan pequeño, como lo es Tlaxcala. Así fue como el estado de menor extensión territorial en México vio nacer a Awful Traffic. El dúo tlaxcalteca nos trajo su segundo álbum, El Viento Predice el Futuro, a finales del 2017; un material que mezcla post-rock, ambient y math-rock.

Adolfo y Rubén han ido trabajando sus ideas de forma extraordinaria, reflejando los diversos matices de su música en el colorido arte de su nuevo álbum. Algunos aspectos del disco se ven influenciados por la cultura japonesa, y al mismo tiempo, llevan un semblante medio cósmico. Cada pista de EVPF libera una tranquilidad gigantesca, aun cuando las guitarras arremeten con fuertes rasgueos y distorsión; algo que les llenará los oídos a quienes son fans del post-rock más movido y menos contemplativo. Los instrumentos digitales nunca se superponen completamente al sonido de la guitarra o la batería, exceptuando tal vez el último track. En Kogarashi las percusiones digitales agregan un toque trip-hopero que no se advierte fácilmente en las canciones anteriores.

Los riffs brillosos salen a relucir en temas como Komorebi, repitiéndose unas cuantas veces en otras pistas, esto es en la segunda mitad del disco. La primera mitad empieza a construir el ambiente poco a poco, hasta llegar al tema Japón, que en gran parte me atrapó por los diálogos insertados en la pista: “-¡Lucharemos!- Pero es un suicidio, no somos guerreros, solo somos campesinos. – contrataremos samuráis.” Es difícil no imaginar a Awful Traffic como una especie de guerreros intergalácticos a partir de ese punto. Komorebi, Caminando Entre Soles y Mensaje Sin Destino se juntan con una buena carga de energía, y aunque tienen lapsos de gran intensidad, las canciones se siguen construyendo de menos a más. Mensaje Sin Destino inicia con un ritmo más acelerado y constante, al grado de sentirse como una buena fiesta, que termina en un apacible lapso de ambient.

A partir de Aurora Boreal los ánimos del álbum se calman y siguen en su línea mas post-rockera. Los aires de misterio aumentan en Cráter Lunar, para luego dar pie a una guitarra endulzante en Noches en Las que Tocábamos el Cielo; esta pista genera una vibra parecida a la del emo clásico, se mueve con bastante frescura hasta llegar al sonido de una trompeta estremecedora.  Al final del álbum Kogarashi se convirtió en una de mis canciones favoritas del disco. Sería interesante ver más experimentación de este tipo en el trabajo de la banda, y ver qué rumbo toma, tomando en cuenta que en algunas pistas los instrumentos digitales se sienten un poco dispersos o fuera de lugar; por otro lado, los riffs agudos y momentos explosivos de la mitad del disco aparecen algo contenidos; sin embargo, el trabajo general tiene una fina cohesión que la banda ha perfeccionado a través de los años, y definitivamente supera lo que iniciaron en su primer álbum.

 

 

Por Enrique Becerra

RESEÑA: Here Lies Man, Here Lies Man

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Here Lies Man

La herencia musical africana sigue sorprendiendo, tanto a quienes ya conocen de pies a cabeza los ritmos autóctonos de su cultura, como a quienes se acercan para adoptar sus técnicas. Esta es la propuesta de Marcos García en su primer álbum con Here Lies Man, un quinteto formado en Los Angeles.

El material se anticipaba desde el 2016, luego de haber estrenado un video para la canción That Much Closer To Nothing. Este track enérgico merodea en los límites del stoner y deja entrever su aproximación a los ritmos africanos. Aunque no apareció en el álbum homónimo de este proyecto, funcionó como un excelente aperitivo para su lanzamiento.

El álbum tiene gran cohesión y textura que explotan al máximo con los instrumentos análogos. Inicia con When I Come To, y de inmediato nos avisa el rumbo que tomará el resto del disco: riffs potentes, sintetizadores avivados, y percusiones en perfecta sintonía. Cada uno de los elementos funcionan por sí solos y en conjunto la banda los explota a través de una repetición cautivante y progresiva. A lo largo del álbum se abren lapsos donde desaparece la voz y disminuyen las cuerdas, resaltando la armonía de las congas con la batería. No hay mucho que se le pueda pedir en términos de sincronía, cada una de las piezas están bien trabajadas cuidándose de no caer en la saturación; la voz  toma un papel secundario para darle densidad en algunas estrofas.

El material queda a deber un poco en la monotonía instrumental de las primeras canciones, exceptuando el sintetizador que nunca deja de sazonar las piezas con un estilo diferente. Esto se siente en You Ain’t Goin’ Nowhere. El track le da continuidad al sonido áspero del fuzz, y justo en el estribillo el teclado agrega sonidos deliciosos con tonos agudos y ritmos de la sabana africana, seguido de esto Letting Go mantiene la suciedad y fuerza del álbum, después de poco más de 4 minutos So Far Away entra lentamente como un parteaguas. Aún con la tranquilidad que genera esta pista, las percusiones juegan un papel elemental para añadirle misterio, la canción se complementa repentinamente con los demás instrumentos y pasa de la tranquilidad misteriosa a una atmósfera de acecho continuo.

Resalta la capacidad del álbum para tener canciones como Eyes Of The Law, donde se impone el ruido del stoner y rock psicodélico, y al mismo tiempo conservar la esencia experimental de la banda que termina de explotar casi al final. Belt of The Sun es probablemente la mejor pista, al menos en cuanto a progresión se refiere. Una vez más la guitarra abre con un riff sencillo y potente repitiéndose. El sintetizador se acelera y durante los primeros 2 minutos protagoniza con una intensa variación de frecuencias, el estribillo estalla con la voz de García cantando: “Looking in my mind”, mientras los demás instrumentos se concentran en 4 notas. La intensidad acumulada termina en Here Lies Man, sin modificar la línea de los primeros tracks del álbum.

El disco tiene una duración de 31 minutos con 38 segundos, y cuenta con 8 canciones. El lanzamiento se hizo en abril a través de RidingEasy Records.

 

 

 

 

Por Enrique Becerra

 

RESEÑA: Policías y Ladrones | Flores

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     Flores es el título del primer álbum de Policías y Ladrones. Después del lanzamiento de su primer EP ‘Necios’ en el 2014 y su reciente presentación en el Verano Plop Radio, llegan con un disco que consolida el estilo y sonido de la banda.

Policías y Ladrones aborda temáticas banales de forma profunda, sobretodo plasma las ideas de una persona que siente todo en exceso, o por lo contrario, no siente nada, esto se refleja conforme avanza el álbum, en tracks como: ‘Ya no soy tu amigo’ o ‘Ni triste ni contento’. Además de que los títulos de las canciones son totalmente explicativos y directos, las letras y sonido de la banda se complementan a la perfección. En cuanto al sonido, recuerda a otras bandas del norte de México, en algunos momentos con mayor o menor explosividad; a veces popero, a veces garage.

Este material mantiene también cierta progresión que lo hace interesante hasta el final, tanto en el sonido como en las letras, volviéndose abstractas en algunos puntos, ejemplo de esto son los tracks: ‘Cerro colorado’ y ‘Efectos especiales’, asemejándose al indie rock-pop argentino que pegó hace algunos años. Los riffs tienen un tono dream-popero bastante movido y envolvente. En resumen, esta banda de Tijuana ofrece un material sólido y prometedor, vale la pena escucharlo y seguirlos de cerca.

Bancamppoliciasyladrones.bandcamp.com

Por: Enrique Becerra

Reseña Los Espíritus: Gratitud

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Los espíritus

Gratitud es el segundo LP de Los Espíritus. Después de haber lanzado 4 EPs y su primer álbum en el 2013, ésta banda originaria de Buenos Aires estrenó su material “Gratitud” en octubre del 2015, liderados por Maxi Prietto.

Los Espíritus es una banda altamente influenciada por géneros como el góspel, blues y rock psicodélico. Ritmos lentos con guitarras vibrantes; voces hipnóticas y percusiones bien trabajadas, complementando a los riffs ácidos y progresión en cada uno de los tracks, es lo que caracteriza a la banda y logra incorporar en su más reciente material.

En “Gratitud”, el toque del blues permanece en los riffs, y en las letras de algunas canciones como Perro Viejo y Negro Chico, que denotan la influencia del rock callejero. Los Espíritus nos cuentan historias a través de los pequeños detalles, de una forma simple y directa. A diferencia de su trabajo anterior, aquí se concentran más en la narrativa que en la parte experimental de su música.

Tal vez lo más interesante de éste álbum, así como en el resto de su discografía, es su influencia tan amplia de la psicodelia. Hay algunos pasajes que recuerdan a la psicodelia clásica, pasando por lo experimental y creando un sonido propio, como lo es en El Palacio, donde la progresión es cada vez mayor. Los Espíritus, a partir de la estructura del blues experimentan con géneros que le hacen honor a su nombre, demostrando que al final, sólo le hacen caso a su espíritu.

Por Enrique Becerra