h)3ar~ Sessions: Un Año Ensanchando Sentidos y Explorando Sonoridades

Reseñas

Surgido dentro del proyecto colaborativo Taller_30, h)3ar~ cumple un año de sesiones dedicadas a las acciones experimentales y artes sonoras. Un tanto alejado del concurrido centro de San Miguel de Allende, Guanajuato, —en la colonia San Antonio— el equipo de creadores abrió un resquicio para las artes híbridas que involucran tecnología, ciencia y sonido.

Se podría decir que más por la convicción de tener un proyecto íntimo, Taller_30 utilizó su espacio como trinchera para traer propuestas artísticas nacionales e internacionales inmersas en la experimentación más amplia. Así nació h)3ar~ Sessions.

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Fotografía por Victoria Delgado

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La octava sesión del proyecto anticipaba la genialidad a la que ya nos tenía acostumbradxs. En el line-up aparecieron los nombres de Oscar EscalanteAngélica CastellóBurkhard StanglGudinni Cortina.

Cuando acudí a la primera sesión en agosto del año pasado, no sabía nada sobre lxs artistas que estaban por presentarse, y el primer mensaje captado fue: esto no es música. Aunque algunos actos puedan tener características musicales como ritmo o armonía, lo central en estas sesiones es la escucha profunda y la experimentación artística, que no solamente se limita al oído, si no que se complementa con la atmósfera multi-sensorial de cada presentación. La misma situación estaba por ocurrir.

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Oscar Escalante tocando dos suonas

Oscar Escalante comenzó con el acto que pienso fue el más musical, y al mismo tiempo el más caótico. Casi sin dar aviso, una estruendosa gaita de doble clarinete inundó el lugar. Oscar utiliza un híbrido construido por él, que combina la gaita con un Argul o Arghul, instrumento de viento ancestral utilizado en Egipto, Israel y Palestina. La intensidad de la presentación subió sin frenos, alguien más me dijo que parecía el preámbulo a una escena trágica dentro de una película. Escalante intercalaba las notas punzantes de la gaita con sus cánticos, casi gritos.

Después de una breve pausa, tomó una suona, otro instrumento de viento, este más pequeño y parecido al oboe. Nuevamente empezó con un ruido lacerante, fuerte y agudo, al poco tiempo tomó una segunda Suona y agigantó el acto de forma surreal. El ruido era tan fuerte que además de escuchar el tono agudo y chillante, de forma intermitente un tono grave aplastante comenzaba a envolver el taller completo.

La segunda presentación la conformaron Angélica CastellóBurkhard StanglGudinni Cortina. Castelló tenia varios objetos sobre una pequeña mesa: un pedal reverb, cassettes con diferentes grabaciones, una campana, una pequeña consola, etc. Pronto comenzó el ritual. Gudinni Cortina pondría a girar un tocadiscos sobre el que rasparía fotografías instantáneas, una de ellas capturada simbólicamente de una bocina; Burkhard emitía ruidos disonantes en la guitarra; Castelló reproducía las grabaciones aleatorias de los cassettes y en medio de la atmósfera sutilmente misteriosa, comenzó a tocar un híbrido de flauta dulce con pipa de órgano.

No es poco común escuchar críticas duras contra el arte vanguardista y el posmodernismo, que creo están fuertemente relacionados con actos como el de estxs artistas, y es que entrando en esa materia podríamos pasar horas debatiendo. La cuestión que realmente me atrapó, como en otras sesiones, es la forma en que el silencio se utiliza como parte de una obra, así como el mismo John Cage lo había propuesto desde el siglo pasado. En el acto que la tercia de artistas presentaba, los ruidos comunes se volvían parte de una misma pieza sonora, las frecuencias bajas y la fragilidad transmitida se complementaba con el silencio de quienes estábamos ahí, o bien se veía turbado con ruidos accidentales del público. Lo curioso es que si alguien de la audiencia se movía y tiraba algo, era percibido como un distractor, pero si observábamos que Gudinni tomaba algunas canicas y las tiraba al piso entonces ese ruido se percibía como parte de la obra —cosa que va más allá de los simbolismos—.

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Angélica Castelló durante su presentación

Con el cuarto casi en completa obscuridad, siguió el turno de Gudinni Cortina en solitario. Nuevamente puso a girar su tocadiscos y tallaba un papel sobre el mismo. De fondo había una resonancia hipnotizante.

La sesión terminó con un cuarteto. Para la última pieza, Escalante tomó un tubofono de PVC, mientras que lxs demás artistas regresaron a sus puestos y comenzaron una pieza de estridencias y contrastes. La concentración que demanda este tipo de presentaciones es esencial, no es extraño que varias personas vean en estos actos una especie de meditación, aunque su intención pueda ser completamente diferente. Tal vez lo más bello es que al acercarse a este tipo de actos con nulas o pocas ideas preconcebidas, resulta mucho más fácil la comunicación con la obra, y la experiencia sensorial se da por sí sola.

Después de 8 sesiones con decenas de artistas, h)3ar~ tenía bien merecido el festejo de aniversario. Esta es una propuesta que aún sin sumergirse en la música como tal, logra darnos un enfoque distinto sobre las posibilidades del sonido.

Angélica Castelló, Burkhard Stangl y Gudinni Cortina llegaron a la sesión como parte de una gira en el país, pasando por Morelia, San Miguel de Allende, Querétaro, Tlaxcala, Oaxaca y CDMX. Su última fecha es el 15 de agosto en Pasagüero en la Ciudad de México.

Aquí abajo pueden encontrar diferentes enlaces para conocer el trabajo de h)3ar~:

 

Reseña por Enrique Becerra | Fotografías y video de Victoria Delgado

 

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