RESEÑA: Here Lies Man, Here Lies Man

Reseñas

Here Lies Man

La herencia musical africana sigue sorprendiendo, tanto a quienes ya conocen de pies a cabeza los ritmos autóctonos de su cultura, como a quienes se acercan para adoptar sus técnicas. Esta es la propuesta de Marcos García en su primer álbum con Here Lies Man, un quinteto formado en Los Angeles.

El material se anticipaba desde el 2016, luego de haber estrenado un video para la canción That Much Closer To Nothing. Este track enérgico merodea en los límites del stoner y deja entrever su aproximación a los ritmos africanos. Aunque no apareció en el álbum homónimo de este proyecto, funcionó como un excelente aperitivo para su lanzamiento.

El álbum tiene gran cohesión y textura que explotan al máximo con los instrumentos análogos. Inicia con When I Come To, y de inmediato nos avisa el rumbo que tomará el resto del disco: riffs potentes, sintetizadores avivados, y percusiones en perfecta sintonía. Cada uno de los elementos funcionan por sí solos y en conjunto la banda los explota a través de una repetición cautivante y progresiva. A lo largo del álbum se abren lapsos donde desaparece la voz y disminuyen las cuerdas, resaltando la armonía de las congas con la batería. No hay mucho que se le pueda pedir en términos de sincronía, cada una de las piezas están bien trabajadas cuidándose de no caer en la saturación; la voz  toma un papel secundario para darle densidad en algunas estrofas.

El material queda a deber un poco en la monotonía instrumental de las primeras canciones, exceptuando el sintetizador que nunca deja de sazonar las piezas con un estilo diferente. Esto se siente en You Ain’t Goin’ Nowhere. El track le da continuidad al sonido áspero del fuzz, y justo en el estribillo el teclado agrega sonidos deliciosos con tonos agudos y ritmos de la sabana africana, seguido de esto Letting Go mantiene la suciedad y fuerza del álbum, después de poco más de 4 minutos So Far Away entra lentamente como un parteaguas. Aún con la tranquilidad que genera esta pista, las percusiones juegan un papel elemental para añadirle misterio, la canción se complementa repentinamente con los demás instrumentos y pasa de la tranquilidad misteriosa a una atmósfera de acecho continuo.

Resalta la capacidad del álbum para tener canciones como Eyes Of The Law, donde se impone el ruido del stoner y rock psicodélico, y al mismo tiempo conservar la esencia experimental de la banda que termina de explotar casi al final. Belt of The Sun es probablemente la mejor pista, al menos en cuanto a progresión se refiere. Una vez más la guitarra abre con un riff sencillo y potente repitiéndose. El sintetizador se acelera y durante los primeros 2 minutos protagoniza con una intensa variación de frecuencias, el estribillo estalla con la voz de García cantando: “Looking in my mind”, mientras los demás instrumentos se concentran en 4 notas. La intensidad acumulada termina en Here Lies Man, sin modificar la línea de los primeros tracks del álbum.

El disco tiene una duración de 31 minutos con 38 segundos, y cuenta con 8 canciones. El lanzamiento se hizo en abril a través de RidingEasy Records.

 

 

 

 

Por Enrique Becerra

 

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