Elliott Smith y Cómo Los Artistas Crean Arte a Pesar de Las Malas Condiciones

Comentario/Opinión

     El 21 de octubre del 2003 Elliott Smith falleció trágicamente. A lo largo de su carrera, Smith obtuvo la empatía casi incomprensible de quienes lo escuchaban. Su capacidad para crear folk ecoico y suave era comparable con Nick Drake o Jeff Buckley. En cuanto a estilo, su música se diferenciaba por su técnica de fingerpicking y rasgueos sólidos acompañados de percusiones que, en su entrada, rompían con la suavidad de la guitarra. Todo esto sin mencionar la voz apacible que conmocionaba cada venue dónde Smith se presentaba. Al mismo tiempo, era un hombre introvertido y sensible, quien de no haber sido por su performance en los premios Óscar en 1997, probablemente no habría alcanzado la fama internacional.

elliott

Cuando From a Basement On The Hill apareció en el 2004, el álbum se convirtió en el mejor posicionado de su discografía en Estados Unidos. Este material póstumo atrajo cierta controversia sobre su muerte. Mientras algunos críticos interpretaban el álbum como una nota suicida, otros lo pintaban como la cúspide de su carrera artística. El status de genio incomprendido, como ha pasado con otros artistas, generó controversia sobre su lucha contra la depresión, comúnmente retratada como un vehículo para su creatividad.

Así como por momentos resulta difícil entender lo que Smith quería decir o a lo que aspiraba, queda claro también que la música era una vía para escapar de sus demonios. De cualquier forma, el asumir que las situaciones deplorables crean a los artistas no resuelve las consecuencias reales de sus problemas. La yuxtaposición de la creatividad con la salud mental, y el desacreditar el esfuerzo que algunos artistas ponen para darnos piezas majestuosas también se suman este cliché,  y terminan por ignorar un problema serio.

Varios artistas han pasado por las altas y bajas de la fama, lidiando con abuso de drogas, depresión y/o comportamientos tóxicos.  Si dejamos la fama de lado, podríamos citar algunos estudios que han intentado explicar estos acontecimientos; por ejemplo, Matthew A. Killingsworth condujo un amplio estudio sobre la felicidad. El estudio reveló que los humanos tienden a ser más felices cuando están concentrados en una sola cosa, contrario a las personas que deambulan constantemente. Tomando en cuenta que la creatividad es algo que, por lo general, se produce cuando deambulamos, podríamos asumir que los artistas tienen más probabilidades de deprimirse. A pesar de esto, por cualquiera que sea la razón de que exista esta relación creatividad-depresión, hay varios ejemplos demostrando que el arte mismo se crea después de la falta de motivación, después de las malas circunstancias, y específicamente: no se hace gracias a la mala condición de un artista.

En algún punto de su carrera, Smith fue el caso idóneo de un artista en muy malas condiciones, cosa que no solamente le impedía encausar sus problemas para ser creativo, sino que lo limitaba enormemente en su vida personal. Desde una edad muy temprana, Steven Paul dejó Duncanville, Texas, ciudad donde se crio y vivió momentos difíciles en su infancia. Portland significó un nuevo comienzo para él, y a partir de ese momento buscó expandir sus horizontes como músico. Así fue como llegó a Los Angeles, donde grabó el video para Coming Up Roses, y donde unos años más tarde firmaría con DreamWorks Records. Durante esa época explotó al máximo su habilidad como compositor, pero también incrementó sus adicciones, alejando a la mayoría de sus amigos. Esto representó una limitación enorme en su trabajo, dejando varias canciones incompletas. Cuando Figure 8 (2000) salió a la luz, la crítica fue buena, sin embrago, por el testimonio de personas cercanas a Smith, sabemos que en ese punto trabajar con él se había vuelto insufrible.

Lo que Smith experimentó durante ese tiempo no era nada nuevo, simplemente había empeorado. Cuando se mudó a L.A. ya había tenido un intento de suicidio, y su comportamiento seguía deteriorando sus relaciones tanto personales como profesionales. De ahí que un par de años antes de su muerte, las constantes disputas con Jon Brion provocaron que el material en el que habían estado trabajando quedara inconcluso.

 

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Smith esperando su presentación en el estadio de los Giants de New Jersey, 2003. Fotografía de Shaune McDowell.

A pesar de esto, aún existe la tendencia de romantizar, e incluso idolatrar estas características en las estrellas del rock. Más allá del fetiche, uno de los factores que aún alimenta este concepto es la confusión entre los artistas que salen de una mala racha y entran en un lapso productivo, y los artistas viviendo en condiciones adversas que intentan producir arte a como dé lugar. Si tomamos ahora como ejemplo el caso de David Bowie en Berlin, podríamos darnos una mejor idea de lo que hablo. En 1976, Bowie era un adicto a la cocaína, descuidado, y maltrecho. Estaba “Al borde del colapso físico y mental”, así lo describía Rory McLean, quien estuvo cerca de él durante ese tiempo. Bowie superó esta etapa por medio del arte y la literatura. Después de un tiempo entregó la aclamada “Trilogía de Berlin”. Esta trilogía fue, de cierto modo, producto de pésimas circunstancias, que en condiciones distintas pudieron haber terminado en una tragedia. Así pues, Smith no corrió con la misma suerte en sus “malas rachas”. Aun encausando su depresión, su estado emocional y mental se mostraba casi deshecho constantemente. Sumémosle a esto que Smith nunca estuvo perdido en el exceso de la fama, incluso él mencionó en una entrevista que no era “la persona correcta para ser realmente grande y famoso”.

En el momento de su muerte, Smith había estado sobrio durante un año, dejando las drogas, la carne roja, el alcohol, y el azúcar. De acuerdo a la versión de su novia, Jennifer Chiba, Smith se suicidó apuñalándose en el pecho. La autopsia mostró que no estaba bajo el efecto de ninguna sustancia, además de sus medicamentos prescritos: ansiolíticos y antidepresivos. Hasta el día de hoy la causa de muerte de Smith sigue sin resolverse por completo, pero la tragedia que aún vive en los corazones de sus seguidores es un recordatorio de que Smith escondía un problema más grande que su alcoholismo y drogadicción; algo que resultó perjudicial para sus seres queridos, y consecuentemente para él.

Por algunos instantes Smith fue capaz de encausar su depresión para crear música, aun siendo la mayor de sus limitantes. Sin embargo, el talento que emanaba de él, encontraba un vehículo para la creatividad en todas partes. Varias de sus canciones sobre drogadicción las escribía inspirándose en las escenas más oscuras de Portland. Si opacáramos la intensa curiosidad que tenía, romantizando los problemas en su vida, no solamente se perpetuarían tragedias similares, sino que también nos perderíamos de la belleza en toda su obra artística. En su mejor versión Smith siempre fue el creador de piezas devastadoras, melancólicas, e incluso optimistas, que nos hacen pensar si en condiciones distintas, Elliott seguiría aquí para crear más música entrañable.

 

Por Enrique Becerra

 

Fuentes:

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